domingo, 9 de agosto de 2026

MI TEMPERATURA

 Dejo la taza en la mesa,

aún guarda un resto de mañana.

El vapor se deshilacha,

como si también buscara quedarse. 

Y en el borde se acomoda

una quietud que ya conozco.

Soy esa taza tibia,

enfriándose sin prisa.

La soledad me toma entre sus manos

y aprende mi temperatura.


Hay una silla en la esquina,

guardando la pausa de mis pasos.

Se queda quieta conmigo,

como si entendiera este descanso lento.


A veces creo que el silencio

sabe más de mí que yo misma.

Me sostiene como la silla,

me contiene como la taza,

y aun así me deja ser.


Y cuando la casa se aquieta,

me quedo dentro de mí sin miedo.

La taza, la silla y el silencio

hacen sitio a mi nombre.



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