miércoles, 26 de agosto de 2026

Quería vender una cama por 30€. Acabé graduándome en phishing (gratis)

 

Todo empezó de la forma más aburrida posible: una cama de madera, desmontada, sin ninguna historia detrás. Ni manchas sospechosas, ni "la compré en un mercadillo mágico". Nada. Treinta euros y para casa.

La publiqué pensando que tardaría semanas en venderse, como todo lo demás que subo a estas apps y que parece dar más pereza comprar que fabricar desde cero.



Pero no. Apareció un comprador. Y no un comprador cualquiera: un comprador con más ilusión por mi cama que la que tuve yo el día que la monté. Sin preguntar el estado, sin pedir fotos extra, sin regatear. Solo entusiasmo puro, directo a la yugular.

martes, 25 de agosto de 2026

Antes de que despierte el día

 Amanece en la playa. El mar está casi quieto y las olas llegan despacio, con ese rumor suave que hace que el tiempo parezca ir más lento. Mi sombra se alarga sobre la arena hasta casi tocar el agua. A esta hora, hasta las gaviotas guardan silencio.


No hay nadie más. Solo la luz baja, dorada, y esa calma que existe antes de que el día empiece de verdad. Camino descalza, sin prisa. Y pienso que hay soledades que no pesan. Al contrario: dejan espacio. No te piden nada. Solo que estés.

domingo, 9 de agosto de 2026

Mi temperatura

 Dejo la taza en la mesa,

aún guarda un resto de mañana.

El vapor se deshilacha,

como si también buscara quedarse. 

Y en el borde se acomoda

una quietud que ya conozco.

jueves, 16 de julio de 2026

Cuando dejé de colorear dentro de las líneas

A los 59 años he descubierto dos cosas importantes: que sigo coloreando fuera de las líneas y que el mundo no se acaba por ello.

Todo empezó porque necesitaba dejar de pensar.

Tenía demasiado ruido en la cabeza. No un ruido concreto, sino ese que se queda dando vueltas cuando termina el día y una parte de ti sigue repasando conversaciones, imaginando respuestas y solucionando problemas que, por desgracia, no parecen dispuestos a solucionarse solos.

domingo, 5 de julio de 2026

Las cinco y media

Hoy me he despertado a las cinco y media de la mañana.

Hace unos días habría pensado que era una faena. Hoy no.

Me despertó porque tenía hambre.

Qué extraño que algo tan simple pueda emocionar tanto.

domingo, 7 de junio de 2026

Las 9 de la mañana


Esta mañana he desayunado en la terraza.

Café con leche, una pizca de canela, una tostada de pan integral de espelta con rúcula y salmón, unas nueces que quedaban en el paquete y dos fresas. Un desayuno sencillo, de esos que no se planean demasiado y que, sin embargo, terminan sabiendo especialmente bien.

El día había amanecido limpio. El cielo azul, algunas nubes altas y esa luz tan característica de las mañanas de Mallorca. No hacía calor todavía. Corría una brisa suave que movía las hojas de los árboles y hacía agradable estar sentada al sol. 

jueves, 14 de mayo de 2026

Manual breve del Líder Visionario

No arregla problemas: los hace desaparecer del Excel.

Las listas de espera no se reducen, se evaporan. Y luego, claro, llegan los aplausos por la “mejora de resultados”.

La experiencia importa poco.

Aquí lo realmente útil es saber en qué despacho entrar, cuándo asentir y a qué chiste conviene reírle la gracia.

Las reuniones tampoco son para debatir. 

sábado, 28 de marzo de 2026

Una cena sola (y bien acompañada)

Hoy no ha sido un día especial. Ha sido largo, de esos que te dejan la cabeza llena y el cuerpo un poco en automático. Pero esta noche he hecho algo distinto: he decidido parar.

He entrado en un local pequeño, acogedor, con esa luz cálida que invita a bajar el ritmo. Me he sentado sola. Y no, no me ha incomodado en absoluto.

domingo, 8 de marzo de 2026

La gente vive con banda sonora propia

 Me senté en un banco del Paseo Marítimo de Palma con una misión muy sencilla: tomar el sol y no hacer absolutamente nada. El mar delante, la luz buena de invierno, esa sensación rara de calma que a veces todavía se puede encontrar en una ciudad.



Duró poco.

martes, 20 de enero de 2026

Latidos compartidos

 Todavía no ha amanecido.

El mundo guarda silencio,

no hay trinos que confirmen que todo está en orden.

Entonces lo oigo.

Los pasos leves de mi gato rompiendo la quietud.

Se acerca, se enrosca sobre mi abdomen.