Todavía no ha amanecido.
El mundo guarda silencio,
no hay trinos que confirmen que todo está en orden.Entonces lo oigo.
Los pasos leves de mi gato rompiendo la quietud.
Se acerca, se enrosca sobre mi abdomen.
Todavía no ha amanecido.
El mundo guarda silencio,
no hay trinos que confirmen que todo está en orden.Entonces lo oigo.
Los pasos leves de mi gato rompiendo la quietud.
Se acerca, se enrosca sobre mi abdomen.
Empieza igual cada año.
“Un momentet i tornam”. Mentida. A partir de aquí todo es cuesta abajo.
El pueblo ya huele antes de que veas el fuego. Humo, grasa y ese frío húmedo que no perdona. Foguerons encendidos como si hubiera un concurso no oficial a ver quién quema más cosas sin quemar la calle entera. La sobrasada se abre, el butifarró suda y alguien dice que aún falta darle la vuelta. No falta. Pero se la das igual.
Aparecen los dimonis y el espacio personal desaparece. Te clavan la mirada, te rodean, te hacen bailar aunque no quieras. Y quieres. Siempre quieres.