Hoy no ha sido un día especial. Ha sido largo, de esos que te dejan la cabeza llena y el cuerpo un poco en automático. Pero esta noche he hecho algo distinto: he decidido parar.
He entrado en un local pequeño, acogedor, con esa luz cálida que invita a bajar el ritmo. Me he sentado sola. Y no, no me ha incomodado en absoluto.
