No arregla problemas: los hace desaparecer del Excel.
Las listas de espera no se reducen, se evaporan. Y luego, claro, llegan los aplausos por la “mejora de resultados”.
La experiencia importa poco.
Aquí lo realmente útil es saber en qué despacho entrar, cuándo asentir y a qué chiste conviene reírle la gracia.
Las reuniones tampoco son para debatir.