Amanece un nuevo día en mi ciudad, estoy tumbada en mi cama y veo a través de mi ventana como poco a poco la oscuridad da paso a la luz, estoy con el portátil de mi hija, charlo con alguien a través de una pantalla, hablamos de ese nuevo amanecer, un nuevo día, nuevas ganas de vivir, nuevas esperanzas, nuevas ilusiones. “Es cuando la luna muere desangrada pariendo el amanecer” me dice ella, me gusta la frase, te la robaré le digo, pero no hace falta… ella generosa me la regala. Hoy no tengo que madrugar, no tengo obligación de hacerlo y sin embargo es el día que más pronto me despierto, sé que voy a poder disfrutar realmente del amanecer, sin las prisas de todos los días. Cierro los ojos unos momentos para disfrutar el sonido de una guitarra, los abro de nuevo, el día amanece azul, claro, una preciosa mañana de otoño. Disfruto del momento de ver aparecer la sierra que poco a poco se va dibujando en el horizonte, en primer plano el campanario de la parroquia, las aspas de un molino.
Un rayo de luz entra por mi ventana, invitando a levantar.... la ciudad dormida empieza a despertar.Decidido... hoy va a ser un gran día..................







